La alerta se activó cuando se avistó un sistema aéreo no tripulado cerca de las instalaciones aeroportuarias. Esta situación obligó a detener de inmediato la operativa para garantizar la seguridad de las aeronaves y los pasajeros, según informaron los controladores aéreos.
Durante el periodo de interrupción, los vuelos comerciales tuvieron que permanecer en espera sobre el mar, realizando maniobras de demora hasta que se autorizó su descenso. Afortunadamente, no se registraron desvíos de vuelos a otros aeropuertos del archipiélago.
“"La operativa tuvo que detenerse de inmediato para garantizar la integridad de las aeronaves y los pasajeros."
Las operaciones se reanudaron con normalidad alrededor de las 16:40 horas, una vez que se confirmó que el espacio aéreo estaba completamente despejado y libre de cualquier amenaza. Los controladores aéreos coordinaron el tráfico para evitar situaciones de riesgo.
El uso de drones en las cercanías de un recinto aeroportuario constituye una infracción muy grave, con sanciones económicas que pueden superar los 225.000 euros. Este incidente subraya la importancia de cumplir con la normativa de la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA), ya que cualquier intrusión en el espacio controlado conlleva la paralización total de la infraestructura hasta que se restablece la seguridad.




