La enfermedad descompresiva, una de las principales emergencias médicas asociadas a la práctica del buceo, puede formarse por burbujas de nitrógeno en el organismo al ascender demasiado rápido o no respetar las paradas de descompresión. Entre 2015 y octubre de 2026, el SUC ha atendido a 252 buceadores, sumando 22 intervenciones en lo que va de año.
Los síntomas de esta patología incluyen dolor articular, alteraciones neurológicas, dificultad para respirar, mareos, debilidad o pérdida de conocimiento, requiriendo asistencia sanitaria especializada inmediata. Ante un posible accidente de buceo, es fundamental avisar a los servicios de emergencias sin demora para evitar secuelas graves.
En Canarias, las cámaras hiperbáricas de referencia se encuentran en el Hospital Universitario de Canarias y el Hospital Insular de Lanzarote, lo que hace esencial el traslado aeromédico. De las intervenciones totales, 74 necesitaron el uso de un helicóptero medicalizado para trasladar a afectados de El Hierro, Fuerteventura, Gran Canaria, La Palma o La Gomera.
El personal sanitario y la tripulación aeronáutica planifican el vuelo para garantizar la seguridad del paciente, manteniendo una altitud de cabina lo más baja posible (recomendado menos de mil pies), administrando oxígeno al cien por cien y sueroterapia salina, y manteniendo al paciente en posición supina bajo monitorización continua.




