El alcalde de Guía, Alfredo Gonçalves, ha querido matizar el significado de su gesto durante la procesión de la Virgen el pasado domingo, cuando permaneció de espaldas durante la tradicional traca de voladores. El regidor enfatizó que su acción no iba dirigida a la Patrona de Guía, sino que manifestaba su oposición a la decisión de la Iglesia de mantener este elemento festivo a pesar de los argumentos del consistorio.
Gonçalves afirmó sentir un profundo respeto por la Virgen y lo que representa, a pesar de no ser creyente. Lamentó la falta de apoyo a la iniciativa municipal, cuyo único fin es priorizar el bienestar de las personas, especialmente de las más vulnerables, frente a la pirotecnia sonora.
Como alternativa al uso de artefactos sonoros, el Ayuntamiento de Guía optó por un espectáculo de video mapping, una propuesta que fue bien recibida por los ciudadanos por su espectacularidad y sensibilidad hacia quienes sufren con los ruidos fuertes, como personas con vulnerabilidades y animales.
El primer edil defendió la necesidad de que las tradiciones evolucionen y se adapten cuando ciertas prácticas generan consecuencias negativas. "Considero que la llegada de la Virgen no exige una traca de voladores si esta causa sufrimiento a personas y animales", declaró, añadiendo que "cada cual obra según su conciencia".
Gonçalves reiteró la distinción entre su respeto hacia la Virgen y los fieles, y su discrepancia con la pirotecnia sonora. Subrayó la meta de avanzar hacia celebraciones que concilien la tradición con una mayor consideración hacia quienes padecen los efectos del ruido.




