En una noche que se sintió como una declaración de intenciones, las bandas Guayedra y Agaete llenaron las calles de Agaete con un pregón histórico. Ambas formaciones, a pesar de sus diferencias de uniforme, compartieron la pasión por la música y un profundo amor por su pueblo, uniendo sus voces y decenas de instrumentos para recordar el sentimiento que despiertan las Fiestas de Nuestra Señora de Las Nieves.
Pedro Santana, director de la Banda de Agaete, junto a sus homólogos Calixto Nuez y Jota Saavedra de la Banda Guayedra, repasaron una vida dedicada a la música. Compartieron anécdotas y recuerdos, recorriendo la historia en un escenario diferente al habitual de las calles, donde la esencia de la fiesta se mezcla con el bullicio y las risas.
Desde la perspectiva de Guayedra, el amor por estas fiestas trasciende los colores y uniformes, señalando que en agosto, todas las bandas que visitan Agaete comparten el mismo objetivo: hacer feliz al pueblo. El pregón también incluyó un aplauso para aquellos que ya no acompañan físicamente pero siguen presentes en cada compás.
Las bandas históricas de la Villa, con décadas de trayectoria, reivindicaron la misma pasión y corazón por sus fiestas. Guiados por el significado del 'volador', que buscan en el cielo como una estrella especial, Agaete regresa cada agosto para bailar con una rama, un gesto que les devuelve algo único en el mundo, según defendió Santana.
Las bandas son más que el sonido de la fiesta; representan la resiliencia del pueblo, que ha sabido reavivar la música cada vez que se pensó que se apagaba. Los integrantes de Guayedra señalaron que en sus notas reside la magia que conecta con el público. Familias desinteresadas y voluntarios han abrazado la música de sus fiestas, heredando una forma de entender la vida y de ser pueblo, considerada una de las manifestaciones culturales más antiguas y emocionantes.
Nuez destacó que Agaete se define por el sonido de las bandas, el olor de la rama recién cortada y el latido de un pueblo que se reencuentra consigo mismo cada agosto. Santana coincidió, calificando el pregón como un homenaje a la música y a las raíces, donde generaciones de músicos impidieron que el silencio ganara la partida.
Se enfatizó que en el futuro, para entender La Rama de Agaete, bastará con cerrar los ojos y escuchar una banda, ya que las fiestas las hace el pueblo entero y perdurarán mientras haya niños dispuestos a aprender música y músicos emocionándose al escuchar el volador. La esencia de Agaete se mantendrá mientras exista emoción.
Ambas bandas defendieron esta 'manera de ser pueblo' como la mayor riqueza a legar a las futuras generaciones. La alcaldesa de Agaete, María del Carmen Rosario, celebró la unión de las bandas como un momento histórico y agradeció la labor de los vecinos y colaboradores en la organización de las fiestas.
Como sorpresa, se presentó Pepe el Perola, un nuevo papagüevo que se une al desfile de estas fiestas, una propuesta aclamada por los vecinos. Este nuevo personaje se estrena en 2026, un año especial para él y para quienes guardan recuerdos en la icónica esquina de su bar. Pepe el Perola bailará la rama con su papagüevo, generando una gran ovación y alegría.




