Miles de danzantes reivindicaron el sentimiento de la fiesta de La Rama, sumándose a la explosión de música que marcó su cierre. La ermita de Nuestras Señora de Las Nieves, junto al mar, fue el epicentro de la alegría y el baile, con la Banda de Agaete poniendo la guinda a una jornada multitudinaria y apasionada.
La celebración, que partió del casco de Agaete a las 10:00 de la mañana, recorrió el pueblo hasta el Puerto de Las Nieves. A pesar del viento y el calor, la fiesta se reafirmó como única desde el primer acorde hasta el último, vivida con promesas, tradición, en familia o con amigos.
Con los alrededores vestidos del verde de las ramas, los papagüevos listos para sus bailes icónicos y la multitud preparada, el segundo pase del día se vivió con intensidad, anticipando la traca final y La Retreta bajo el cielo nocturno de Agaete.
Tras un baño y descanso, los participantes recargaron fuerzas para regresar al pueblo y esperar el último volador del día a las 22:00 horas para un último baile. Cambiando el verde por el rojo de las luces nocturnas, La Retreta volvió a llenar este rincón marinero de Gran Canaria, demostrando la tradición y la energía del 4 de agosto.
Con la caída del sol y tras disfrutar del paisaje y el frescor de la orilla del mar, la fiesta regresó a las 22:00 horas, prolongándose hasta medianoche con voladores para cerrar uno de los días más queridos y esperados en el municipio grancanario.




