El Ayuntamiento de Moya presentó el proyecto, que ahora recibe el visto bueno del ejecutivo regional. No obstante, se han establecido una serie de medidas adicionales de obligado cumplimiento durante la tramitación y posterior puesta en marcha de la instalación.
El promotor encargado del proyecto deberá acatar íntegramente la normativa y la documentación técnica correspondiente, manteniendo una coordinación continua durante las fases de ejecución y explotación. Dada que la parcela seleccionada presenta alteraciones previas, la empresa constructora deberá gestionar los residuos y proteger el medio ambiente de posibles riesgos de contaminación.
La construcción y posterior puesta en funcionamiento del punto limpio no tendrá efectos significativos sobre el medio ambiente.
Antes del inicio de la actividad, la empresa adjudicataria realizará un control de emisiones acústicas y lumínicas. Esto incluirá mediciones acústicas en viviendas cercanas a la parcela y en puntos representativos del entorno. En cuanto a la contaminación lumínica, la instalación deberá contar con sistemas de alumbrado exterior e interior diseñados bajo criterios de eficiencia, funcionalidad y minimización de impactos.
El informe de la Consejería también exige un mantenimiento continuo de las instalaciones y su funcionamiento por parte del promotor, quien también se hará cargo de la carretera GC-752 que da acceso a la planta. Otros requisitos incluyen la identificación y protección de la flora catalogada y la fauna silvestre, lo que implica una prospección botánica y faunística por técnicos cualificados antes del inicio de las obras. Además, se llevará a cabo una campaña para erradicar especies exóticas invasoras como tartagueros, tuneras o tabaco moro.
Todos estos requisitos, junto con la preservación de la calidad visual y paisajística del entorno y las medidas preventivas del estudio patrimonial, son esenciales para asegurar que el punto limpio no genere impactos negativos en el medio ambiente.




