El sector pesquero artesanal de las Canarias se encuentra en pie de guerra contra la reciente normativa europea que regula el pesaje de las capturas a bordo. La principal queja radica en las sanciones impuestas por las diferencias entre el peso estimado por los pescadores durante la faena y el peso real registrado en las básculas portuarias.
Esta normativa, que establece un margen de tolerancia, está provocando un aluvión de multas que, según los afectados, son injustas y ahogan a un sector que ya lucha por la supervivencia y el relevo generacional. Los pescadores argumentan la dificultad de realizar un pesaje exacto en alta mar, en condiciones cambiantes.
“"Esto no puede pasar más: se deben acabar las sanciones por que imposible que los pescadores acierten el peso de las capturas a bordo"
La situación genera una gran frustración en la comunidad pesquera, que ve cómo las exigencias administrativas complican aún más su labor diaria, poniendo en riesgo la viabilidad de sus negocios y su modo de vida tradicional.




