El consistorio capitalino busca demoler de forma controlada el edificio, actualmente en desuso y en avanzado estado de deterioro. El objetivo principal es aprovechar el suelo que quedará libre tras las obras para usos educativos.
La iniciativa también contempla la gestión de los residuos generados y la implementación de medidas de seguridad y salud para garantizar la correcta ejecución de los trabajos.
El plazo máximo de ejecución de las obras se ha fijado en siete semanas, a partir de la firma del acta de replanteo. Se prevé que la adjudicación y el inicio de la demolición puedan coincidir con el otoño, posiblemente durante la actividad lectiva.




