La autora, con dos libros de relatos y cuentos previos, se aventura por primera vez en el género de la novela negra, un formato que siempre deseó explorar. La idea de la novela, que llevaba años gestándose, se ha transformado en una trama compleja que une dos épocas y dos personajes: Mario en el pasado y María en un presente difuso.
“"La idea llevaba conmigo desde hace años. Siempre quise escribir una historia sobre un cura rojo en plena Guerra Civil."
La narrativa comienza con un asesinato en Agüimes, donde María, una exmiembro de los Mossos d'Esquadra reconvertida en bibliotecaria, inicia una investigación. Esta búsqueda la lleva a desentrañar una historia de venganza originada durante la Guerra Civil, específicamente en Gernika. La autora destaca la conexión directa entre el pasado y el presente en la trama, centrada en un joven vasco de Barakaldo que huye durante el conflicto y adopta una nueva identidad.
Un aspecto distintivo de Oveja Negra es su estructura temporal, que alterna entre el pasado y el presente. La autora utiliza diferentes colores tipográficos, verde para el pasado y negro para el presente, para guiar al lector a través de las dos líneas narrativas. El título de la novela, Oveja Negra, simboliza a los protagonistas que rompen con las normas establecidas o las tradiciones familiares, mostrando valentía y transformación en sus procesos de cambio.
“"Ser una 'oveja negra' suele verse como algo negativo, pero yo creo que es el inicio de encontrarte contigo misma."
La obra está profundamente arraigada en el territorio, con escenarios reconocibles como el barranco de Guayadeque, la Playa de Arinaga y la iglesia de San Sebastián, así como tradiciones locales que marcan el ritmo del relato. Publicada en marzo por Editorial Vecindario, la novela ha tenido una buena acogida en sus presentaciones iniciales, incluyendo la Feria del Libro de Telde y la Asociación Lasalle de Agüimes. La autora ya trabaja en una segunda historia, también ambientada en Agüimes y basada en un suceso real.




