El lazo entre el artista urbano Quevedo y el baloncestista de la NBA Santi Aldama, ambos nacidos en 2001, se remonta a su infancia compartida en Las Palmas de Gran Canaria. Esta amistad se consolidó durante los veranos que pasaban con sus familias en La Graciosa, la octava isla canaria, un lugar que se convirtió en un punto clave de su crecimiento.
En aquellos años, lejos de la fama, los dos jóvenes disfrutaban de la tranquilidad y el entorno natural de la isla. Corrían y jugaban por las calles de arena de Caleta del Sebo, fortaleciendo una relación que ha perdurado a pesar de que sus caminos profesionales los han llevado a diferentes ámbitos de éxito internacional.
La conexión de Quevedo con La Graciosa no solo es personal, sino que también ha influido en su trayectoria musical. Su más reciente álbum, El Baifo, incluye un tema titulado La Graciosa, en el que colabora con el artista puertorriqueño Elvis Crespo. El videoclip de esta canción fue grabado en la isla el pasado mes de marzo, con la participación de residentes de Caleta del Sebo y miembros de la Peña de la Amistad como extras, mostrando paisajes como la playa de El Salao y los entornos de Las Conchas y Lambra.
La amistad entre Quevedo y Aldama se ha manifestado públicamente en varias ocasiones. En 2023, durante su participación en el programa La Resistencia, Quevedo mencionó a su amigo baloncestista, generando un momento distendido sobre la posición de juego de Aldama. Además, el cantante ha mostrado su apoyo a la carrera de Aldama luciendo su camiseta en conciertos, mientras que el baloncestista ha intentado introducir la música de Quevedo en el vestuario de su equipo, los Memphis Grizzlies.
Ambos representan una generación de jóvenes canarios que han alcanzado proyección internacional sin perder el vínculo con su tierra natal. La Graciosa simboliza no solo un lugar de encuentro en su infancia, sino también un referente emocional que sigue influyendo en su identidad y en sus respectivas carreras.




