Tras casi tres décadas al frente de la guardería Trapito, ubicada en el barrio de La Pastrana de Ingenio, Adela Hernández se jubila. Durante este tiempo, estima que cerca de un millar de niños y niñas han pasado por sus aulas, dejando una huella imborrable en la comunidad.
El Colegio de La Pastrana reconoció la trayectoria de Adela Hernández con un emotivo homenaje durante la celebración del Día de Canarias. El director del centro, Jesús Monzón, le entregó una placa en agradecimiento a su "más de 30 años de dedicación, entrega y compromiso con la educación y el cuidado de la infancia".
Hernández, originaria del barrio de El Cristo en Ingenio, basó su filosofía educativa en ofrecer la atención, el reconocimiento y el cariño que ella misma echó en falta durante su infancia, marcada por las carencias.
Antes de fundar Trapito en 1997, Adela trabajó en la guardería municipal de Ingenio y en el centro de acogida en Santa Rosalía, Telde. La guardería, cuyo nombre es un homenaje a su cuñado Francisco Milán, se convirtió en un referente afectivo y educativo en el municipio.
La educadora enfatiza la importancia de la vocación, el amor, la paciencia y el establecimiento de límites claros en la educación infantil. "He tenido una profesión maravillosa", asegura, destacando la conexión emocional con los niños y niñas.
Adela se retira siguiendo los pasos de su hermana Rafaela, quien se jubiló el año pasado. Ahora, busca dedicarse al silencio, reencontrarse consigo misma y cultivar su afición por las plantas, cerrando una etapa de trabajo y entrega para dar paso a un tiempo más personal.




