La movilidad sostenible, la accesibilidad y la necesidad de recuperar el espacio público para las personas centraron la mesa redonda ‘Calles para las personas: movilidad peatonal, ciclista y micromovilidad», celebrada en la Casa de Postas dentro de la programación ‘Ingenio se Mueve’ con motivo de la Semana Europea de la Movilidad. El encuentro reunió a representantes de distintas administraciones y especialistas para compartir experiencias, analizar retos y plantear soluciones aplicables al ámbito municipal.
Participaron la alcaldesa de Ingenio, Vanesa Martín Herrera; el concejal de Movilidad y Transporte, Óliver Navarro Guerra; el consejero de Movilidad del Cabildo de Gran Canaria, Teodoro Sosa Monzón; la directora general de Transportes del Gobierno de Canarias, María Fernández Pérez, y profesionales de entidades especializadas.
Óliver Navarro destacó la importancia de «escuchar a la calle» y trasladar ese conocimiento a la planificación municipal, mencionando retos como «mancomunar una red ciclista entre los municipios del sureste en el vial costero, o el desarrollo del futuro tren para que las vías de servicios posibiliten un uso compartido con ciclistas y peatones».
Teodoro Sosa defendió la participación para diseñar políticas de movilidad y recordó cómo la planificación urbana ha estado condicionada por el coche. Valoró el cambio hacia un modelo que da protagonismo a los desplazamientos a pie, en bicicleta y en transporte público, destacando el incremento del transporte público en Gran Canaria tras la gratuidad. Señaló el futuro Plan de Movilidad Insular como herramienta fundamental para ordenar actuaciones, incluyendo itinerarios escolares, conexiones entre municipios y barrios, sendas peatonales y redes ciclistas.
Teodoro Sosa calificó a la Villa de Ingenio como «ejemplo» en movilidad, con una concejalía «que cree firmemente en organizar, en dirigir, en planificar para el futuro».
La directora general de Transportes del Gobierno de Canarias, María Fernández Pérez, incidió en que «la planificación debe nacer de la escucha activa» y coincidió en el «cambio de mentalidad para dejar de diseñar las calles alrededor del coche». Señaló que a nivel autonómico se trabaja en la Ley de Movilidad Sostenible, donde «el peatón, la bici, el coche, la guagua no compiten, se alimentan». Recordó los Planes de Movilidad Urbana Sostenible que el Ayuntamiento ha ejecutado con financiación autonómica, como peatonalizaciones y señalética en zonas escolares.
María Fernández Pérez concluyó expresando la idea de «entender la movilidad como un derecho», ya que condiciona el acceso a otros derechos como el empleo, la educación o la atención sanitaria. Defendió una planificación que priorice a las personas y conecte modos de transporte mediante redes coherentes.
La alcaldesa de Ingenio, Vanesa Martín, compartió proyectos de mejora peatonal como rebajes de aceras y puso el foco en la educación y concienciación. Compartió la experiencia del programa ‘Cole en ruta’, donde se detectó que más del 40% del alumnado participante no sabía montar en bicicleta, evidenciando la necesidad de trabajar desde edades tempranas la educación vial y la convivencia entre medios de transporte.
La mesa redonda, moderada por Heriberto Dávila, director de la Fundación Islas Verdes, contó con la participación de Silvia Casorrán (Red de Ciudades por la Bici), Ana Montalbán (Red Ciudades que Caminan), Belén Calahorro (Eurovelo España / ConBici) y Alba Albadalejo, deportista y campeona de España XCO.
Las especialistas coincidieron en la necesidad de que caminar ocupe un lugar central en la planificación urbana, planteando que una calle accesible debe ofrecer seguridad, confort, sombra y recorridos directos.
Se destacó la necesidad de acompañar las transformaciones físicas con procesos de participación y pedagogía, explicando que modificaciones como la peatonalización pueden generar reticencias iniciales. Se comentó que «no todas las calles tienen que ser para circular», pero «para que se te olvide que has tenido que aparcar el coche a 10 minutos, tienes que hacer que el tránsito sea agradable».
Se abordó el impacto sanitario de la movilidad, relacionando la falta de movimiento seguro con riesgos cardiovasculares e hipertensión, y el impacto en la salud mental, ya que «el espacio público es, al final, el espacio social». El uso de la bicicleta se presentó como ejercicio y «vitamina».
En relación con la bicicleta, se subrayó la necesidad de infraestructuras conectadas y seguras, y la convivencia entre usuarios de diferentes medios. La llegada de los patinetes eléctricos se señaló como una realidad urbana que debe integrarse en la planificación para una convivencia segura.
La mesa redonda concluyó con una visión compartida sobre la necesidad de avanzar hacia un espacio público más accesible, seguro y amable, donde caminar, la bicicleta, el transporte público o la micromovilidad sean alternativas reales y conectadas.




