El presidente de Canarias, Fernando Clavijo, elevó este martes el tono político contra el nuevo pacto europeo de asilo y migraciones, que entra en vigor este viernes, al advertir de que su aplicación “va en contra” del mensaje que defiende el papa León XIV durante su visita a España.
En la sesión de control del Parlamento, el jefe del Ejecutivo autonómico contrapuso la posición de Bruselas con la respuesta que Canarias ha dado durante los últimos años a la ruta atlántica: una "acogida humana y cristiana" que valora el sumo pontífice frente a la "deriva" que, a su juicio, adopta la Unión Europea.
La advertencia política de fondo hilvanada por Clavijo es que la frontera sur de Europa no puede convertirse en una responsabilidad exclusiva del Archipiélago, ni la nueva normativa comunitaria puede levantarse sobre una lógica que contradiga los principios de humanidad que Canarias ha sostenido incluso en los momentos de mayor presión migratoria.
Clavijo respondió así a las preguntas formuladas por ASG y Vox en una sesión marcada por el debate migratorio, a las puertas de la entrada en vigor de un marco comunitario que el Gobierno canario observa con inquietud.
El presidente aseguró que le "preocupa" que, con el nuevo ordenamiento jurídico, la estancia media de una persona migrante adulta en el Archipiélago pueda pasar de un mes y medio a seis meses. Por ello, reclamó al Ejecutivo central que facilite información y "explique mejor" cómo se va a aplicar el pacto en las Islas.
El presidente insistió en que existe una "ausencia total de información" por parte del Gobierno de España y afirmó que, hasta ahora, lo máximo que ha conseguido su Ejecutivo es reunirse con las ONG que participarán en la aplicación del pacto y con la Brigada de Extranjería.
La inquietud de Canarias no es menor: el nuevo sistema puede provocar una "acumulación" de personas migrantes en las Islas, en un contexto en el que "no hay recursos ni plazas suficientes" y convertir al Archipiélago en "la cárcel del sur de Europa", afirmó Clavijo.
El presidente alertó además sobre cómo se ejercerá el control y el cumplimiento de los derechos humanos en los centros de retención externos de la UE, una cuestión que abre un nuevo frente ético y jurídico en la política migratoria comunitaria.
El choque más duro llegó con Vox al rechazar las propuestas de repatriación inmediatas planteadas por el portavoz Nicasio Galván y defendió que su Gobierno no dejará de atender a "niños desprotegidos" que llegan en pateras y cayucos.
En ese punto, Clavijo preguntó a Galván "cómo se repatria" a un menor que llega solo y sin saber quiénes son sus padres. "Hace demagogia barata y cruel con los menores vulnerables", reprochó el presidente al diputado de Vox, después de que éste defendiera la devolución de los migrantes que entren en España de forma "ilegal", así como de quienes cometan delitos o vivan de ayudas públicas.




