La medida busca complementar los sistemas de vigilancia actuales y la reciente instalación de altavoces informativos. El objetivo principal es garantizar que tanto residentes como turistas respeten los senderos habilitados, evitando el tránsito indiscriminado que afectaba a este espacio natural hace años.
Actualmente, el dispositivo de control cuenta con ocho agentes de Medio Ambiente, apoyados por la Policía Local, la Policía Canaria y la Guardia Civil. Según la institución insular, la concienciación ciudadana ha mejorado notablemente, aunque todavía persiste una minoría que ignora las señalizaciones.
“"Se está ofreciendo información continua de los valores de este espacio, cosa que no se había hecho nunca."
Las autoridades han destacado la colaboración de las empresas turísticas locales, que informan a sus clientes sobre la importancia de preservar este patrimonio. El uso de nuevas tecnologías, como los drones, permitirá avanzar en la vigilancia y aplicar sanciones a quienes incumplan las normativas vigentes.




