La riada de Therese inunda la Charca de Maspalomas con tilapia de Mozambique

Investigadores recurren a nasas y estudios universitarios para controlar la especie invasora en este espacio natural protegido.

Imagen genérica de nasas de pesca utilizadas para la captura de especies invasoras en un entorno acuático.
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Imagen genérica de nasas de pesca utilizadas para la captura de especies invasoras en un entorno acuático.

La reciente riada provocada por la borrasca Therese ha inundado la Charca de Maspalomas con tilapia de Mozambique, una especie invasora procedente de las presas interiores, lo que ha llevado a los investigadores a intensificar los trabajos para su control.

La llegada de esta especie, reconocida por las autoridades como difícil de erradicar, ha motivado la colaboración entre el Cabildo y universidades canarias para desarrollar estrategias de actuación. Entre las medidas adoptadas, se ha recurrido al uso de artes de pesca tradicionales, como las nasas, para la captura de los ejemplares.
Las intensas lluvias de la última borrasca provocaron el desbordamiento de barrancos, incluido el de Maspalomas, que aportó agua dulce a la Charca desde Fataga. Este fenómeno, que no se registraba desde 2018, ha permitido la regeneración del ecosistema, pero también ha facilitado la proliferación de la tilapia.
Tras la riada, se ha observado una multiplicación de peces de la familia de la tilapia, lo que sugiere que podrían haber llegado desde las presas del interior de la isla. Este hallazgo es crucial para comprender su procedencia original y desarrollar nuevas conclusiones sobre su expansión.
Un proyecto conjunto entre la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, la empresa pública Gesplan y el Cabildo ha estado estudiando la biodiversidad de la Charca. El objetivo es analizar la fauna asentada en la laguna y el impacto de especies invasoras como la tilapia de Mozambique, que desde 2024 ha dominado el ecosistema tras desplazar a otras especies, y el cangrejo azul.
Las autoridades insulares plantean la posibilidad de que el origen de esta plaga marina se encuentre en el interior de la isla, donde pudo haber sido introducida previamente en alguna de las presas de la cuenca, siendo arrastrada hasta la costa turística por las riadas.
Actualmente, se están utilizando nasas en el marco del estudio universitario para la recolección de tilapias, y se evalúa la implementación de otras técnicas de pesca como el chinchorro. Los datos recopilados son fundamentales para tomar decisiones científicas que permitan controlar la propagación de esta especie invasora y restaurar el equilibrio de la zona.
El estudio, iniciado en octubre con el primer muestreo, se extenderá durante un año con tomas mensuales. Este seguimiento permitirá conocer la evolución de la fauna, analizar el aumento o disminución de especies invasoras, y observar las variaciones en su tamaño y desarrollo durante el ciclo reproductivo. Tanto la tilapia como el cangrejo azul son depredadores que compiten con la fauna local por alimento y espacio.
La Charca de Maspalomas forma parte de la Reserva Natural Especial de las Dunas de Maspalomas, un espacio protegido de 403,9 hectáreas, valorado por su singularidad ecológica, paisajística y ornitológica.
Además de la problemática de las especies invasoras, el barranco de las Charcas de Maspalomas ha acumulado una gran cantidad de cañas, plásticos y otros residuos arrastrados por la riada, lo que genera riesgo de contaminación marina y malos olores. Las autoridades están a la espera de que el terreno se seque y se obtengan los permisos necesarios para que el Ayuntamiento pueda introducir maquinaria y continuar con las labores de limpieza.