Saturación en Juan Grande obliga a derivar podas de palmera al norte

Empresas privadas critican el cambio de ubicación para depositar restos vegetales, que aumenta costes y reduce viajes diarios.

Imagen genérica de restos de poda de palmera en una zona de reciclaje industrial.
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Imagen genérica de restos de poda de palmera en una zona de reciclaje industrial.

La saturación del Ecoparque Gran Canaria Sur en Juan Grande ha obligado a desviar los restos de poda de palmera de empresas privadas al Ecoparque Norte en Salto del Negro, Las Palmas de Gran Canaria, para reducir el riesgo de incendios.

Más de 40 empresas privadas denuncian verse afectadas por la medida que les impide depositar los restos de poda de palmera en el Ecoparque Gran Canaria Sur. Los transportistas del sur de la isla se ven forzados a trasladar estos residuos a la planta del norte, en la zona de Salto del Negro. Esta situación, según critican, ha incrementado el consumo de combustible y ha reducido el número de trayectos diarios que pueden realizar.
La Consejería de Medio Ambiente del Cabildo de Gran Canaria justifica la medida como una forma de evitar la acumulación de este residuo vegetal en el Ecoparque Sur y así disminuir el riesgo de incendios, especialmente ante las altas temperaturas registradas este verano en Juan Grande.
Esta restricción afecta únicamente a las compañías privadas, mientras que los Ayuntamientos pueden seguir utilizando las instalaciones de Juan Grande. Los empresarios critican este "trato de favor" hacia los consistorios, sintiéndose perjudicados. Vicente Martel, titular de un negocio de transporte de residuos, señala que existe un "colapso" debido a que la maquinaria de las instalaciones no puede asumir la cantidad de residuos del sur. Aunque comprende las medidas antiincendios, lamenta que "las consecuencias siempre las pagan los empresarios privados".
La directora insular de Medio Ambiente, Elisa Monzón, explica que se ha priorizado el servicio público y se ha intentado minimizar el impacto en el sector privado, restringiendo solo la poda de palmeras y permitiendo el resto de residuos. Afirma que se realizó un "cálculo de las toneladas de material acumulado" para reducir al máximo el riesgo de incendio, dado que se trata de material combustible.
Los propietarios critican el mayor gasto en combustible al tener que desplazarse hasta el Ecoparque Gran Canaria Norte. Martel destaca que sus trabajadores han pasado de realizar una media de cuatro trayectos diarios a solo dos. Además, lamenta la falta de preaviso, ya que se enteró el 30 de julio de la prohibición que entraba en vigor el 31 de julio, reclamando al Cabildo al menos 15 días de antelación para poder organizarse.
A esta situación se suma el cierre de la circunvalación en sentido norte por obras de impermeabilización del viaducto de Guiniguada, que ha provocado atascos. Un trabajador de transporte, que prefirió mantener el anonimato, señala que el colapso en el Ecoparque Gran Canaria Norte se ha agravado por la mayor afluencia de vehículos, con esperas de hasta dos horas para depositar residuos.
Monzón indica que esta medida es habitual en planes operativos, desviando residuos cuando un ecoparque se satura. Recientemente, una avería en la maquinaria del recinto sur ha provocado una acumulación inusual, sumada al aumento de residuos vegetales en verano, lo que ha propiciado la ejecución de esta decisión.