Los residentes de Tamaraceite han expresado su alarma ante la intención del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria de modificar el uso de terrenos reservados para equipamientos educativos y administrativos, con el fin de destinarlos a nuevas promociones de vivienda. Esta medida se justifica en un informe técnico que señala que estas parcelas han permanecido sin desarrollar durante más de 25 años, sugiriendo que las necesidades actuales de equipamientos están cubiertas.
El concejal de Planificación, Desarrollo Urbano y Vivienda, Mauricio Roque, defiende que esta recalificación permitiría impulsar la construcción de nuevas residencias en la zona y ampliar el parque público de vivienda, en colaboración con otras administraciones. Sin embargo, los vecinos cuestionan la validez de este argumento, señalando que el barrio ha experimentado un “crecimiento urbanístico brutal” en los últimos años, especialmente con el desarrollo de Tamaraceite Sur, que prevé casi 2.000 viviendas.
¿De verdad están cubiertas las necesidades de equipamientos en Tamaraceite? ¿Por qué Tamaraceite y no otros barrios? ¿Y por qué tanta prisa en aprobar estos cambios y los vecinos sin enterarnos?
Este incremento demográfico no ha ido acompañado de las infraestructuras necesarias en áreas como la educación, la sanidad, la cultura o la administración. Los vecinos advierten que basar la planificación urbana únicamente en la disponibilidad de suelo sin desarrollar, sin considerar las necesidades futuras, podría comprometer el desarrollo equilibrado del barrio durante décadas. Además, critican que la falta de ejecución de un suelo durante 25 años no implica que haya dejado de ser necesario, sino que podría evidenciar una falta de inversión pública o una estrategia de desarrollo territorial clara.
Aunque reconocen la urgencia de ampliar el parque público de vivienda, los residentes insisten en que la solución no debe recaer en concentrar más presión residencial en barrios que ya soportan un crecimiento acelerado sin los servicios adecuados. Un barrio, argumentan, se define por sus colegios, centros de salud, transporte público, zonas deportivas y espacios culturales, no solo por el número de viviendas. Destacan que Tamaraceite es un barrio histórico con identidad propia, un paisaje agrícola tradicional y una conexión con espacios naturales de alto valor ecológico, como Las Charcas de San Lorenzo, dentro del Paisaje Protegido de Pino Santo, que ya ha sufrido el impacto de desarrollos comerciales.
Ante esta situación, los vecinos de Tamaraceite demandan una planificación a largo plazo, un equilibrio territorial y un diálogo abierto con la comunidad antes de tomar decisiones que afectarán significativamente el futuro del barrio. La pregunta clave, para ellos, no es si hacen falta viviendas, sino si Tamaraceite puede seguir absorbiéndolas sin sacrificar la calidad de vida de sus habitantes.




