Alumnado de Tunte audita la huella de carbono de su centro educativo

Estudiantes de 3º de ESO del CEO Tunte en San Bartolomé de Tirajana evalúan el impacto ambiental de sus instalaciones.

Imagen genérica de estudiantes en un pasillo escolar, simbolizando un futuro sostenible.
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Imagen genérica de estudiantes en un pasillo escolar, simbolizando un futuro sostenible.

El alumnado de 3º de ESO del CEO Tunte, en San Bartolomé de Tirajana, ha completado una auditoría ambiental de su centro, concluyendo que su huella de carbono es moderada y puede reducirse con la colaboración institucional y de la comunidad educativa.

La evaluación de las instalaciones y la recopilación de indicadores medioambientales fue una investigación de campo llevada a cabo por 17 estudiantes durante varios meses de este curso. Contaron con el apoyo de su profesor de Física y Química y una experta del proyecto Ecoescuelas de la Reserva de la Biosfera de Gran Canaria.
El informe detalla los aspectos positivos y negativos del centro, así como las mejoras necesarias para disminuir su huella de carbono y su impacto ambiental. El pasado jueves, el documento fue entregado a la concejala de Educación y al concejal delegado de Parques y Jardines y supervisor municipal en medianías, a quienes se les solicitó que el estudio sea considerado en futuros planes de mejora.

"El trabajo nos ha permitido detectar los puntos fuertes y débiles en la huella medioambiental de nuestro centro de estudios y una perspectiva de las mejoras que cabría introducir para seguir mejorando y alcanzar el equilibrio más respetuoso."

un portavoz del alumnado
Entre las sugerencias de mejora se incluyen la instalación de grifos temporizados en los baños para ahorrar agua, la reparación de la fuente-bebedero para reducir el uso de botellas de plástico, la sustitución de la iluminación por luces LED, la renovación de enchufes en mal estado, el cambio de ventanas y persianas para mejorar el aislamiento térmico, y la actualización de ordenadores y fotocopiadoras antiguas por modelos más eficientes. También propusieron la realización de charlas de concienciación y la mejora de las condiciones de habitabilidad del centro para mitigar los cambios drásticos de temperatura.
En su auditoría, los estudiantes también señalaron como aspectos negativos el consumo de papel, a pesar de su reciclaje, y la considerable cantidad de residuos generados durante el recreo que no llegan a los contenedores adecuados. Como puntos positivos, destacaron la zona de sombra en el patio, que contribuye al bienestar del alumnado y reduce el impacto de las altas temperaturas; las áreas verdes y la vegetación autóctona dentro y alrededor de las instalaciones, que favorecen la regulación térmica y disminuyen la contaminación visual; la disponibilidad de contenedores de reciclaje en las aulas; el uso de cantimploras y envases reutilizables por parte de los alumnos durante el desayuno; y la existencia de un huerto escolar con compostera.