Un municipio de Gran Canaria, reconocido como uno de los más saludables de España

San Bartolomé de Tirajana destaca por sus factores ambientales, climáticos y de estilo de vida que promueven el bienestar.

Dunas de Maspalomas en Gran Canaria, con el océano al fondo.
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Dunas de Maspalomas en Gran Canaria, con el océano al fondo.

El municipio de San Bartolomé de Tirajana, en el sur de Gran Canaria, ha sido destacado como uno de los lugares más saludables de España, gracias a una combinación única de factores ambientales, climáticos y de estilo de vida.

Un reciente informe de la plataforma de salud Zava posiciona a San Bartolomé de Tirajana en la cima del bienestar nacional. Este reconocimiento se basa en la calidad del aire, un clima privilegiado y un estilo de vida activo que lo diferencian de otras localidades del país.
Con una extensión de más de 333 kilómetros cuadrados, este municipio es el más grande de la isla y ofrece una diversidad paisajística que va desde las emblemáticas Dunas de Maspalomas hasta las cumbres de Tunte. Este entorno natural contribuye al equilibrio de la salud física y mental de sus habitantes y visitantes.

"La calidad del aire es excepcionalmente alta debido a la constante influencia de los vientos alisios, que limpian la atmósfera de partículas contaminantes propias de las grandes urbes continentales."

un portavoz de la plataforma
El clima de la zona, con temperaturas suaves durante todo el año y una radiación solar óptima para la síntesis de vitamina D, actúa como un factor preventivo contra enfermedades. La exposición a la luz natural también regula los ritmos circadianos y mejora la salud mental de los residentes.
La dualidad del municipio se manifiesta en su costa, con enclaves como Maspalomas, Playa del Inglés y Meloneras, que fomentan el envejecimiento activo y el deporte al aire libre. En contraste, el interior, con el Parque Natural de Pilancones y la Caldera de Tirajana, ofrece espacios para el senderismo y la desconexión digital, valorados positivamente para combatir el estrés.
La evolución de San Bartolomé de Tirajana de un territorio agrícola a un motor económico ha permitido invertir en servicios públicos y en la conservación de la Reserva Natural Especial de las Dunas de Maspalomas, un ecosistema vital que regula el clima local y ofrece un espacio recreativo único.