Informe de 2002 ya alertaba de daños estructurales en viviendas de Somosierra

Un informe de arquitectura de hace más de dos décadas advertía de riesgos por hundimiento en el suelo de varias viviendas del barrio.

Primer pla d'un terra de formigó esquerdat amb buits i runes a sota, indicant danys estructurals.
IA

Primer pla d'un terra de formigó esquerdat amb buits i runes a sota, indicant danys estructurals.

Un informe de arquitectura de 2002, solicitado por la Gerencia de Urbanismo, ya advertía de daños estructurales y riesgos de hundimiento en viviendas del bloque 24 de Somosierra, Santa Cruz de Tenerife.

Vecinos del bloque 28 de Somosierra iniciaron una denuncia sobre daños estructurales, que se extendió a otros edificios como el 27 y el 31. Ahora, el bloque 24 también muestra grietas y desconchones, con aceras levantadas que dificultan el paso.
La principal novedad es la existencia de un informe de 2002 que ya registraba daños estructurales que requirieron intervención del Cabildo de Tenerife. Los residentes aseguran que los problemas en los cimientos se remontan a mucho antes.

"Se me hundió todo el suelo"

José Antonio Izquierdo · Vecino del portal 7 del bloque 24 de Somosierra
El informe, elaborado por el arquitecto Carlos Guigou Fernández a petición de la Gerencia de Urbanismo, detallaba desperfectos en la solera de planta baja y tabiques, atribuidos a la presencia de agua en el subsuelo por pérdidas de saneamiento o escorrentías de lluvia.
El documento alertaba de que el aire formado bajo la solera podía constituir un peligro para las personas en caso de hundimiento, una situación que, según el arquitecto, se venía produciendo desde hacía más de 20 años.
Los bloques de Somosierra se construyeron en los años cincuenta y fueron vendidos a partir de 1986. El arquitecto calculó que los problemas ya existían antes del cambio de titularidad.
El informe de 2002 sugería la reposición íntegra de las soleras y la comprobación de la red enterrada. Las vibraciones de las obras en la autopista cercana y las lluvias de la riada de marzo de 2002 pudieron agravar los descensos.
Residentes como Mary Carmen Hernández y Nayra Ventoso denuncian humedades, bajantes defectuosos y la incertidumbre ante el estado de los edificios, recordando problemas ocurridos hace 24 años.