El inmueble, que permanece en estado de abandono desde hace más de dos décadas, ha sido objeto de diversas intervenciones municipales a lo largo de los años. Según fuentes del área de Seguridad, la medida responde a la necesidad de frenar los incidentes que se producen de forma reiterada en el solar, donde se han localizado incendios de colchones y otros materiales acumulados.
La historia del recinto incluye una demolición parcial ejecutada por la Gerencia de Urbanismo en 2015. En aquella ocasión, el Ayuntamiento tuvo que actuar ante el riesgo de ruina y la presencia de personas que pernoctaban en el interior, recurriendo a la ejecución subsidiaria ante la imposibilidad de localizar a la propiedad de la empresa responsable.
Actualmente, la administración local mantiene abiertos expedientes para exigir a los titulares del terreno que adopten las medidas de seguridad necesarias. El coste de las actuaciones previas, que superó los 200.000 euros, junto con las sanciones impuestas, sigue pendiente de cobro debido a la falta de respuesta por parte de la entidad propietaria.




