La coordinación de las responsabilidades parentales tras un divorcio puede generar tensiones. Para mitigar estos conflictos, han surgido aplicaciones que funcionan como agendas compartidas, permitiendo a los progenitores gestionar las necesidades de sus hijos con un mínimo contacto directo. Estas plataformas limitan la comunicación a anotaciones detalladas sobre el cuidado y las actividades de los menores.
Una de las herramientas más destacadas es mitribuApp, diseñada para optimizar la coordinación de la custodia. Permite a los usuarios añadir eventos importantes como cumpleaños o actividades deportivas, y compartir esta información con el otro tutor. Ejemplos de entradas como "recoger al niño del colegio a las 4 de la tarde" o "la clase de fútbol se ha retrasado" centralizan las comunicaciones digitales en la aplicación.
La plataforma también facilita la discusión de problemas o cambios en los regímenes de custodia, buscando reducir el estrés. Además, permite solapar calendarios con amigos y familiares, promoviendo un "sentido de comunidad y colaboración". Los desacuerdos financieros son otro punto clave, y la aplicación permite registrar gastos de alimentos, ropa o actividades, promoviendo un reparto equitativo y transparente.
Otra opción popular es 2BePart, que prioriza el intercambio de información y tareas para "formar parte de la vida de cada miembro de una familia con padres separados". Al igual que mitribuApp, almacena datos sobre el cuidado de los menores para que ambos padres puedan consultarlos, sincronizarlos o modificarlos.
El abogado Sebastián Vega Reyes, experto en derecho civil, señala que estas aplicaciones pueden ser útiles, pero "requieren una voluntariedad de las partes para cargar la información y leerla". Si bien el diálogo directo es lo ideal, en casos de comunicación rota, estas herramientas "pueden ser más cómodas" para gestionar las obligaciones sin trato directo.
Vega Reyes añade que estas aplicaciones actúan como "un simple recordatorio personal" que se comparte, y que una agenda convencional compartida podría cumplir una función similar si existiera "ese principio de acuerdo y ese compromiso para cargar toda la información". Sin embargo, advierte sobre la privacidad de los datos de los menores, ya que los desarrolladores de estas plataformas podrían tener acceso a ellos al no haber un organismo público supervisor.




