Artesanía canaria que realza la experiencia gastronómica en restaurantes

Una artesana de La Laguna crea vajillas exclusivas que complementan la propuesta culinaria de diversos establecimientos.

Plato de cerámica artesanal con diseño único sobre una mesa de madera, con el taller de fondo.
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Plato de cerámica artesanal con diseño único sobre una mesa de madera, con el taller de fondo.

Una reconocida artesana de Canarias, con taller en La Laguna, se ha consolidado como referente en la creación de vajillas exclusivas que enriquecen la presentación culinaria en numerosos restaurantes, tanto a nivel local como internacional.

La experiencia en un restaurante va más allá de la comida, y aquellos establecimientos que buscan la excelencia invierten en detalles como una vajilla personalizada. En este contexto, una artesana ha ganado un merecido reconocimiento por sus creaciones, que se convierten en el complemento perfecto para la propuesta gastronómica, fusionando el arte culinario con la cerámica.
El proceso de creación de estas piezas es fruto de una estrecha colaboración entre el chef y la artesana. En su taller de Cerámicas Jícara, ubicado en La Laguna, se gestan diseños únicos que pueden tardar hasta seis meses en materializarse, tras un mes de conceptualización inicial. Esta dedicación asegura que cada vajilla sea una extensión de la visión del restaurante.

"El cliente viene, nos conocemos y empezamos a ver la carta sobre la que quiere trabajar. Ese trabajo previo, de conceptualizar la idea, puede durar alrededor de un mes. La vajilla, ya con el resultado final, puede tardar hasta seis meses de trabajo."

la artesana
La incursión de la artesana en el sector gastronómico se inició en 2017, a raíz de un encargo significativo para un restaurante. Desde entonces, ha evolucionado su técnica, investigando materiales y tendencias para garantizar la durabilidad y la funcionalidad de sus piezas, que son apreciadas tanto por los chefs como por los comensales.
La artesana expresa su satisfacción por el reconocimiento de su trabajo, destacando cómo la gastronomía ha brindado una plataforma para que sus creaciones sean valoradas. Sus vajillas no solo se exhiben en restaurantes de Canarias, sino que también han llegado a establecimientos en Estados Unidos, Ibiza y Barcelona, aunque prioriza el mercado local debido a los costes de exportación.
Para la creadora, el equilibrio es fundamental: la vajilla debe realzar la comida sin restarle protagonismo. Por ello, dedica horas a analizar la carta y la propuesta gastronómica de cada cliente, evitando colores o acabados que puedan distraer. Este enfoque ha consolidado su reputación y la ha convertido en una figura clave en la experiencia gastronómica de alta calidad.