Rodolfo Núñez, presidente de Binter, ha compartido su visión sobre el momento actual de la inteligencia artificial (IA), situándola en una fase intermedia entre la expectativa y la transformación real. Núñez compara esta revolución tecnológica con la irrupción de la informática personal en los años ochenta y la posterior llegada de Internet, destacando que estas tecnologías siempre acaban por cambiar la sociedad de forma profunda.
Según Núñez, el debate ya no es si la IA transformará las empresas y la economía, sino "hasta qué punto llegará esa transformación y a qué velocidad se producirá". El directivo enfatiza que la clave del poder de la IA reside en su capacidad para procesar ingentes cantidades de información, superando las limitaciones humanas. "La capacidad de una IA no [es limitada]. Fue entonces cuando entendí que esto no era una herramienta más", afirmó, señalando el inicio de una nueva forma de analizar la realidad y tomar decisiones.
“"La IA puede alterar la forma en que producimos, consumimos, aprendemos, viajamos y trabajamos"
Las áreas que se transformarán antes, según Núñez, serán la relación con el cliente, permitiendo ofertas más personalizadas, y la operativa y técnica, con mejoras en mantenimiento predictivo y gestión de procesos. También se prevé una automatización creciente en áreas administrativas y un papel relevante en la definición de nuevos productos mediante el análisis de tendencias.
Respecto a la reacción social, Núñez observa una predominancia de la curiosidad y una expectativa positiva, especialmente en sectores como el transporte y la aviación, acostumbrados a la innovación. "La mayoría de la gente no ve la IA como una amenaza inmediata, sino como algo que habrá que aprender a utilizar", señaló.
En cuanto a la preparación de Canarias, Núñez considera que la isla está preparada en cuanto a la esencia del producto turístico, pero "todavía tenemos deberes pendientes en materia educativa y de adaptación del talento". Subraya que el verdadero reto es preparar a las personas para convivir con la tecnología y la importancia de la formación continua, facilitada por el acceso democrático al conocimiento global.
Para los próximos cinco años, Núñez resume el impacto de la IA en una mayor "precisión" en todos los ámbitos empresariales, lo que se traducirá en eficiencia y mejor servicio. No anticipa una destrucción masiva de empleo, sino una "profunda transformación de muchas profesiones" y una redistribución laboral hacia nuevas funciones, un desafío social clave para el futuro.




