La Unión Europea y el Banco Central Europeo (BCE) están trabajando activamente para reducir la dependencia de los sistemas de pago estadounidenses, como Visa y Mastercard. La iniciativa busca fortalecer la soberanía monetaria europea mediante el desarrollo de soluciones de pago propias, como Bizum Pay.
Desde 2018, con la sugerencia del ministro alemán Heiko Maas, se ha avanzado en la creación de canales de pago europeos independientes. La Comisión Europea ha dado pasos para lanzar una infraestructura que disminuya la dependencia de las compañías estadounidenses, que ostentan un oligopolio en el sector.
En 2020, un consorcio de 16 bancos europeos, con el respaldo del BCE, creó la ‘Iniciativa de Pagos Europea’ con el objetivo de establecer una solución de pago unificada. Paralelamente, la 'European Payments Alliance' (EuroPA), que incluye a Bizum, ha trabajado en la interoperabilidad de pagos móviles instantáneos, alineándose con el proyecto del euro digital.
Fuentes del BCE confirman su apoyo a Bizum Pay, considerándolo una pieza clave para la competitividad continental. El euro digital actuará como catalizador para que soluciones como Bizum o Wero (ya presente en Alemania, Francia y Bélgica) crezcan e innoven, ofreciendo una infraestructura paneuropea gratuita.
Actualmente, aproximadamente dos tercios de las transacciones con tarjeta en la zona euro se realizan a través de empresas no europeas, lo que representa una vulnerabilidad estructural. Un informe del Parlamento Europeo señala que esta dependencia de redes de pago externas supone un riesgo para la soberanía financiera de la Unión.
La dependencia de proveedores tecnológicos en la nube, como Amazon Web Services (AWS), Azure y Google Cloud, también representa una capa de vulnerabilidad, ya que gran parte de la infraestructura digital de los bancos europeos se aloja en estos servicios estadounidenses, limitando la independencia total.
El Banco de España también ha advertido sobre esta dependencia, citando incidentes recientes en proveedores tecnológicos que refuerzan la necesidad de reducir la vulnerabilidad del sistema. Las iniciativas de pago autóctonas como Bizum son cruciales para garantizar la 'soberanía monetaria', según el BCE.




