El incidente ocurrió en la vía de rodadura, justo cuando la aeronave se disponía a iniciar su despegue hacia Frankfurt, Alemania. El vuelo, identificado como 4Y307, tenía programada su salida inicialmente a las 16:55 horas, pero la alerta de seguridad provocó un retraso significativo, no partiendo hasta las 19:30 horas.
El protocolo aeroportuario, coordinado por Aena y las fuerzas de seguridad, exige el desalojo inmediato de pasajeros y la inspección exhaustiva del equipaje mediante escáneres y perros especializados en explosivos ante este tipo de alertas.
Los pilotos abortaron la maniobra de despegue tras recibir la orden del control aéreo y regresaron a la terminal. Los pasajeros desembarcaron con sus pertenencias de mano mientras los equipos de seguridad realizaban la revisión. Tras confirmarse que se trataba de una falsa alarma, los viajeros volvieron a embarcar.




