La iniciativa, impulsada por el Grupo Parlamentario Nacionalista Canario y defendida por el diputado Mario Cabrera, insta al Gobierno de Canarias a solicitar al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico la incorporación de esta infraestructura a la planificación estatal. Esta medida responde a peticiones previas del Cabildo de Fuerteventura y del Ayuntamiento de Puerto del Rosario.
Tanto el Cabildo como el Ayuntamiento han mostrado su apoyo al traslado de la central. La institución insular presentó alegaciones en 2023 solicitando la inclusión de Llanos Pelados, en Zurita, como nuevo emplazamiento. Por su parte, el Ayuntamiento ha ofrecido suelo municipal y aprobado mociones para facilitar el traslado de las instalaciones, buscando una ubicación más adecuada territorial, urbanística y ambientalmente.
Mario Cabrera señaló que ambas corporaciones han solicitado formalmente al consejero de Transición Ecológica del Gobierno de Canarias que esta actuación sea prioritaria, aunque lamenta la falta de avances hasta la fecha. Recordó que las instituciones majoreras carecen de capacidad para modificar la planificación estatal, por lo que es crucial que el Gobierno de Canarias defienda esta propuesta ante el Estado.
La alternativa de Zurita se plantea desde 2013 y responde a una reivindicación histórica de los vecinos para trasladar la central. El diputado enfatizó que existe consenso institucional para buscar una nueva ubicación, aclarando que la iniciativa no busca debatir el modelo energético de Fuerteventura, sino que las administraciones atiendan la propuesta de la isla.
Cabrera advirtió sobre el riesgo de mantener soluciones provisionales ante la emergencia energética, señalando que estas pueden volverse permanentes. La incorporación de Zurita a la planificación permitiría el traslado progresivo de las instalaciones de El Charco, allanando el camino hacia su cierre y desmantelamiento definitivo.
La propuesta contempla la instalación de una subestación de 132 kV en Zurita, conectada a la red de transporte de 132 kV. Esta infraestructura se considera un primer paso esencial para posibilitar el traslado de la central. Además, esta alternativa evitaría la implantación de nuevas generaciones en La Hondura, zona cercana a la actual central.




