Desde el 27 de abril, el archipiélago se encuentra en situación de prealerta ante la inminente llegada del Papa León XIV, prevista para los días 11 y 12 de junio. Esta medida, anunciada por la Dirección General de Emergencias y Seguridad del Gobierno regional, busca garantizar la seguridad de los asistentes y coordinar las acciones preventivas ante la alta concentración de personas esperada.
La agenda del pontífice incluye dos misas multitudinarias, una en el Estadio de Gran Canaria y otra en el puerto de Santa Cruz de Tenerife, además de visitas a centros de migrantes en Tenerife y un recorrido en papamóvil por la capital tinerfeña. Estos eventos masivos han puesto en el punto de mira la compleja situación de movilidad en ambas islas, que ya enfrentan problemas de congestión vehicular.
Con una alta densidad de vehículos y una red viaria extensa pero fragmentada, las islas, especialmente Tenerife, experimentan atascos recurrentes. Las autoridades y organizadores están evaluando cómo gestionar el flujo de personas y vehículos, considerando que a la población residente se sumarán miles de turistas y visitantes de otras islas y la península.
Para mitigar el impacto en el tráfico, se ha propuesto fomentar el teletrabajo y la suspensión de clases presenciales durante los días de la visita. Un portavoz del Gobierno en Canarias ha señalado que la visita impactará la movilidad en Tenerife, con posibles cortes puntuales en la autopista TF-5 y accesos a Santa Cruz de Tenerife y La Laguna.
“"La visita va a impactar “sí o sí” en la movilidad con cortes puntuales en la autopista TF-5 y accesos a Santa Cruz de Tenerife y La Laguna."
Diversas instituciones, como el Cabildo insular y algunos ayuntamientos, han anunciado su colaboración en la organización, incluyendo la financiación de traslados en guagua para facilitar la asistencia a los actos religiosos. El Gobierno de Canarias también ha confirmado su apoyo económico, destacando el
“"despliegue muy importante de medios"
necesario para garantizar la seguridad y la logística del evento, que se estima tendrá un coste de al menos 15 millones de euros en España, con un impacto económico superior a los 100 millones en las zonas visitadas.




