El incidente se registró poco después de las ocho y media de la mañana, cuando una espesa humareda cubrió parte de la zona de embarque. Esto activó de inmediato los protocolos de seguridad, llevando a la evacuación de los viajeros más cercanos a la cortina de humo, que se concentró cerca de los mostradores de facturación y los arcos de seguridad.
Antes de la llegada de los equipos de extinción, agentes de la Guardia Civil y la Policía Nacional ofrecieron indicaciones a los cientos de personas presentes. Aunque el origen del humo fue detectado y la terminal ventilada rápidamente, la falta de información clara generó confusión entre los afectados.
“"Ya perdí el vuelo, pero igual el martes soy rico porque me tocó el Euromillones que he comprado en Los Rodeos."
El nerviosismo de muchos pasajeros no se debía tanto al incidente del humo, que fue controlado por los bomberos, sino a la frustración de haber perdido sus vuelos y conexiones. La situación se complicó por la escasa información proporcionada, con la dirección del aeropuerto remitiendo a un comunicado genérico en redes sociales que aconsejaba consultar con las aerolíneas.
“"Hoy empezamos unas vacaciones en Roma, pero creo que el vuelo a Italia ya lo hemos perdido. El Tenerife-Madrid ya es historia y al otro no llegamos... No esperaba un domingo tan complicado y, sobre todo, tan feo... ¡Paciencia!"
Una vez autorizada la vuelta al interior de la terminal, se produjo una avalancha de pasajeros buscando soluciones. Algunos se dirigieron a los mostradores de facturación, otros a los empleados de Aena, y muchos optaron por refugiarse en las cafeterías, que registraron una actividad frenética. La normalidad se fue restableciendo gradualmente, aunque las reclamaciones por los vuelos perdidos continuaron en los mostradores de las aerolíneas.




