El máximo dirigente del club blanquiazul ha expresado su alegría, tranquilidad y alivio tras el logro, destacando la dificultad de alcanzar el éxito en el fútbol. Subraya la importancia de disfrutar el momento antes de enfocarse en la planificación futura, que comenzará en breve.
“"Pudimos caer en la altanería o la soberbia, pero no lo hicimos."
El presidente recordó un mensaje clave que transmitió al equipo al inicio de la temporada: “Tenemos que ponernos la camiseta de Primera RFEF”. Esta mentalidad, según él, fue adoptada por todos, desde los jugadores hasta el cuerpo técnico, y se reflejó en la humildad y el sacrificio mostrados en cada partido, incluso en campos difíciles.
También hizo referencia a otro momento en el que tuvo que intervenir para moderar la euforia, recordando que “el objetivo no es ser campeones, el objetivo es subir”. Esta perspectiva ayudó a mantener el foco en lo realmente importante, evitando distracciones y asegurando el ascenso con tres jornadas de antelación, un mérito que atribuye al buen trabajo del grupo.
De cara a la próxima temporada, el presidente ha solicitado un mayor apoyo público, anticipando que el límite salarial impuesto por LaLiga será bajo, probablemente entre los últimos de la categoría. A pesar de ello, confía en la capacidad del club para construir un proyecto competitivo, gestionando los altibajos inherentes a la Segunda División. Destacó la importancia de la ilusión y el entusiasmo de la afición, que ha unido a personas de diversas procedencias en torno al proyecto deportivo.
Finalmente, el presidente valoró el papel de los jugadores veteranos, como Aitor Sanz y Enric Gallego, cuya experiencia y compromiso aportaron seguridad al club. Mirando al futuro, el club se prepara para la planificación y la campaña de abonos, con la tranquilidad de contar con tiempo suficiente para abordar todos los frentes abiertos.




