La cizalladura del viento, conocida en aviación como windshear, es especialmente crítica cerca del suelo, pudiendo alterar rápidamente las condiciones durante el despegue o la aproximación. Las imágenes grabadas muestran el efecto sobre un avión que intentaba operar en la terminal tinerfeña.
La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) ha señalado que el entorno del aeropuerto puede verse afectado por la interacción del alisio del nordeste, el relieve de Tenerife y los cambios de viento en las proximidades de la terminal. La cizalladura se produce por una variación significativa de la dirección o velocidad del viento en una distancia corta.
Para un avión, este fenómeno es crucial durante el despegue y aterrizaje, cuando la aeronave está cerca del suelo. Un cambio repentino puede modificar la velocidad indicada, la sustentación o la trayectoria. Las tripulaciones están entrenadas para aplicar procedimientos de seguridad, incluida una maniobra de aproximación frustrada si las condiciones no permiten un aterrizaje seguro.
El aeropuerto Tenerife Sur es uno de los entornos más estudiados para este fenómeno en Canarias. La Aemet identifica este aeropuerto como desfavorable debido a la interacción del flujo de los alisios y la orografía, así como por la proximidad de zonas con vientos diferentes. La incidencia es mayor entre junio y agosto.
Debido a sus características, Tenerife Sur cuenta con sistemas específicos para vigilar la cizalladura. La Aemet, Aena y Enaire disponen de instrumentación para detectar estos cambios y proporcionar información a controladores y tripulaciones, mejorando la predicción y gestión de estas situaciones.




