El módulo de turismo de la Encuesta de Hábitos y Confianza Socioeconómica (ECOSOC), correspondiente al segundo trimestre de 2026, revela que, aunque cerca de siete de cada diez residentes valoran positivamente el impacto del sector, existe una creciente preocupación por sus efectos en el coste de la vida y el acceso a la vivienda.
En el ámbito económico, el 77,1% de los encuestados señala que la actividad turística encarece el precio de la vivienda, mientras que el 64% considera que eleva el coste de vida general. Pese a estas críticas, una amplia mayoría reconoce la contribución del sector al desarrollo económico regional y a la atracción de inversiones.
Respecto a la regulación de la vivienda vacacional, el informe destaca una valoración negativa mayoritaria, con un 51,7% de los residentes abogando por normativas más estrictas. Esta percepción es especialmente notable en zonas como Lanzarote, La Gomera y el área metropolitana de Tenerife.
En materia medioambiental, la mayoría de la población percibe impactos negativos, destacando la generación de residuos, la presión sobre el consumo de agua y energía, y las dificultades en la movilidad y el tráfico. Asimismo, el apoyo a la tasa turística ha experimentado un incremento significativo respecto a 2024, reduciéndose notablemente el porcentaje de indecisos.




