Durante meses, establecimientos de Tenerife vivieron bajo la amenaza de asaltos nocturnos perpetrados por una banda que actuaba con rapidez, cubriendo sus rostros y utilizando armas blancas, mazas y dispositivos de electrochoque antes de desaparecer. La operación de la Guardia Civil ha puesto fin a esta actividad, esclareciendo 34 delitos y llevando a prisión provisional a tres de los ocho arrestados.
Las detenciones se precipitaron cuando los agentes detectaron que el grupo se preparaba para cometer un nuevo asalto. La investigación, iniciada hace unos cuatro meses, se centró en un incremento de robos violentos en comercios de la isla, donde los integrantes ocultaban su rostro y empleaban armas blancas de grandes dimensiones, objetos contundentes y dispositivos tipo táser para intimidar a los responsables.
A los detenidos se les atribuyen delitos de robo con violencia e intimidación, robo con fuerza y sustracción de vehículos a motor. El grupo utilizaba vehículos de alquiler o sustraídos, cambiando frecuentemente las matrículas para dificultar el seguimiento policial. Realizaban labores de reconocimiento previas y abandonaban los coches en "zonas de enfriamiento" para evitar ser vinculados a los delitos.
El impacto económico de los robos se estima en más de 160.000 euros. La Guardia Civil cifra en más de 60.000 euros el valor de los efectos sustraídos, incluyendo cajas fuertes, dinero en efectivo, joyas y tabaco. Los daños ocasionados en los establecimientos superarían los 100.000 euros.
La operación culminó con cuatro registros domiciliarios donde se intervinieron una placa identificativa de Policía Local, un arma simulada con apariencia de subfusil, puños americanos, dispositivos de electrochoque, mazas, llaves de coches de alquiler y una importante cantidad de tabaco y joyas, reforzando las sospechas de los investigadores.




