El desalojo afectó tanto a la planta baja, destinada a los vuelos interinsulares, como a la planta alta, utilizada para las salidas nacionales. Este suceso generó “breves retrasos” en algunos vuelos, por lo que se recomendó a los pasajeros consultar el estado de sus conexiones con las aerolíneas.
Los bomberos del recinto aeroportuario se desplazaron al lugar para inspeccionar la zona y determinar el origen del humo. Según un portavoz de Aena, el incidente estuvo vinculado a los sistemas de ventilación del aeropuerto, no revistió mayor gravedad y se resolvió rápidamente.




