El conjunto tinerfeño, líder de su grupo con una ventaja de nueve puntos sobre el filial celeste, tiene la oportunidad de asegurar matemáticamente su ascenso a la categoría de plata del fútbol español. Para ello, necesita una victoria en El Toralín y que el Celta Fortuna no sume puntos en su visita al Pontevedra.
A pesar de las importantes bajas por sanción de David Rodríguez, Aitor Sanz y Fran Sabina, además de las ausencias ya conocidas de Alassan, Marc Mateu, Javi Pérez y Nacho Gil, el equipo afronta este desafío contra un rival que ha demostrado ser uno de los más fuertes en la segunda vuelta de la Primera Federación.
“"Somos un equipo que gana los partidos, pero últimamente, nos está costando, por los equipos contrarios y por nosotros mismos, porque estamos haciendo cosas que hace tres meses eran impensables."
El director técnico ha enfatizado la necesidad de que el equipo actúe de manera cohesionada y supere los errores recientes, atribuyendo parte de la dificultad a la presión de cerrar la temporada. Ha señalado que el ascenso aún se percibe como algo distante y ha instado a los jugadores a concentrarse en su propio rendimiento para evitar que la Ponferradina imponga su estilo de juego.
El rival, conocido por su solidez y eficacia, ha sido un desafío para el CD Tenerife en las últimas semanas. A pesar de la trascendencia del encuentro, el equipo ha mantenido la calma en los entrenamientos, buscando corregir las deficiencias que se han manifestado en los partidos.




