A pocos días del encuentro crucial, el vicepresidente del CD Tenerife ha señalado que se percibe una "semana diferente" en la isla. El club se muestra "bastante tranquilo" al depender de sí mismo para alcanzar el objetivo del ascenso, buscando "ponerle la guinda al pastel" a una gran temporada.
“"Personalmente es como si estuvieras pasando una semana de derbi, cuando el lunes ya empiezas a notar esa adrenalina, esas ganas, que el cuerpo va a otra marcha."
La situación actual evoca la intensidad de los grandes partidos, con una "adrenalina" palpable desde el inicio de la semana. Se resalta el "mucho trabajo detrás" y el logro "especial" del cuerpo técnico y los jugadores.
A pesar de la calma que se intenta proyectar, se reconoce la "presión" y el "nerviosismo" ante la cercanía del objetivo. Se enfatiza la necesidad de "tener paciencia" durante el partido del viernes, recordando que el equipo ha liderado la clasificación "desde la jornada uno".
La respuesta de la afición ha sido abrumadora, agotando las entradas en tiempo récord tras el partido en Ponferrada. Esta alta demanda ha generado que "mucha gente que ha venido durante todo el año, pues ahora no puede venir al último partido", una situación que lamenta el club, pero que evidencia el gran apoyo social.
“"No podemos pensar en la celebración antes que el partido."
Se ha hecho un llamado a la prudencia, instando a la afición a no anticipar los festejos. Se subraya que el Barakaldo "se juega mucho" en su lucha por el playoff y que el encuentro "no va a ser fácil", por lo que la concentración debe estar en los "90 minutos".
Finalmente, los jugadores han solicitado expresamente a la afición evitar una posible invasión de campo en caso de ascenso. El deseo de la plantilla es celebrar el éxito con los seguidores desde el césped, manteniendo "ese ritual que venimos haciendo desde el principio de temporada con toda la afición aplaudiendo al ritmo de los protagonistas con todas las personas sentadas en sus asientos".




