En las faldas del Teide, cerca de El Portillo, se encuentra una zona con un fenómeno meteorológico singular: un 'lago' de aire gélido. Este lugar presenta temperaturas extremas, con diferencias de hasta 30 grados entre el día y la noche, lo que somete a la flora local a ciclos térmicos drásticos, comparables a vivir "veranos e inviernos" en menos de 24 horas.
Ignacio Plazaola, investigador de la Universidad del País Vasco (UPV-EHU), lidera un estudio en el Parque Nacional del Teide para desentrañar los mecanismos de adaptación de las plantas a este entorno. "Nos interesa mucho saber cómo son capaces de adaptarse a ese entorno", señala Plazaola. Su equipo, en colaboración con la Universidad de La Laguna (ULL), está recopilando datos en tiempo real sobre humedad, temperatura y el ciclo de fotosíntesis de las especies vegetales presentes en esta área.
El fenómeno de los lagos de aire gélido es común en otros parques nacionales, pero el Teide destaca por la brusquedad del cambio diario de temperatura. Dos especies de arbusto, la hierba pajonera (Descurainia bourgaeana) y el rosalillo de cumbre (Pterocephalus lasiospermus), son el foco de la investigación. Estas plantas crecen tanto en la zona de El Portillo como en la 'laguna' helada, permitiendo a los científicos comparar sus características en condiciones de temperatura muy distintas.
Se han registrado mínimas absolutas de hasta -14,5 grados centígrados en esta zona. Por la mañana, sin embargo, puede darse el efecto contrario, un "calor asfixiante" si no hay viento. A pesar de estas condiciones extremas, que hielan todos los meses del año, las plantas de la cumbre tinerfeña permanecen en fase de crecimiento activo, a diferencia de la vegetación en otros lugares del mundo que detiene su metabolismo ante condiciones adversas.
El proyecto Rebeca, financiado por el Organismo Autónomo de Parques Nacionales y la UPV-EHU, utiliza instrumentos para medir la captación de dióxido de carbono y estimar el funcionamiento interno de las plantas. Los resultados preliminares sugieren que la hierba pajonera es "muy rápida haciendo la fotosíntesis", indicando un crecimiento constante. Además, se han observado diferencias entre los microorganismos del suelo de la 'laguna' helada y los de El Portillo, lo que podría explicar las diferencias adaptativas.




