La histórica visita del Papa León XIV a Canarias concluyó con un imprevisto en el aeropuerto de Tenerife Norte. Tras una jornada de siete horas recorriendo la isla, el pontífice se disponía a embarcar en el Airbus de Iberia que lo trasladaría a Roma cuando una avería técnica impidió su despegue.
Fuentes de Iberia explicaron que el problema técnico no podía ser reparado de inmediato, lo que llevó a la compañía a planificar el envío de otro avión desde Madrid. Mientras tanto, el Papa León XIV, acompañado por su séquito y periodistas, permanecía a bordo del aparato averiado.
En medio de la espera, el Rey Felipe VI, quien ya se había despedido del pontífice, regresó al avión para ofrecerle su asistencia. El monarca español invitó al Papa a la sala de autoridades para que descansara mientras se evaluaba la situación. Tras una hora de conversaciones, Felipe VI ofreció su propio avión, un Falcon 900 del Ejército del Aire, para facilitar el regreso del Papa a Roma.
El Papa León XIV aceptó la generosa propuesta del monarca español, agradeciendo la rápida solución que evitaba prolongar la intensa jornada. El Vaticano confirmó posteriormente en redes sociales el viaje del pontífice en un avión 'ofrecido amablemente por Su Majestad'.
Finalmente, el Falcon despegó a las 18:05 horas, casi tres horas después de lo previsto, llevando al Papa de regreso. La visita, marcada por la solemnidad y el fervor de los fieles, tuvo un desenlace inesperado debido a esta peripecia aérea, añadiendo un capítulo singular a la crónica de su paso por las islas.




