Expertos calman la inquietud: la sismicidad en Tenerife no alerta de erupción inminente

Un estudio señala que el aumento de microseísmos se debe a la mejora tecnológica y al comportamiento natural de una isla volcánicamente activa.

Imagen del volcán Teide en Tenerife con gráficos de ondas sísmicas.
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Imagen del volcán Teide en Tenerife con gráficos de ondas sísmicas.

Cientos de microseísmos registrados recientemente bajo el Teide han generado inquietud en Tenerife, pero expertos como el volcanólogo Juan Carlos Carracedo piden cautela, atribuyendo el fenómeno a la mejora de la vigilancia instrumental y al comportamiento natural de la isla.

El reciente aumento de la actividad sísmica bajo el complejo Teide-Pico Viejo en Tenerife ha reavivado la atención pública sobre la naturaleza geológica de la isla. Sin embargo, el volcanólogo Juan Carlos Carracedo, una figura destacada en la vulcanología canaria, insta a interpretar estos eventos con prudencia y dentro de su contexto.
Carracedo, junto a otros investigadores, ha analizado el repunte sísmico ocurrido entre febrero y marzo, concluyendo que no hay indicios de una erupción inminente. Los eventos detectados, de magnitudes muy bajas y concentrados a profundidades de entre 6 y 12 kilómetros, carecen de otras señales precursoras como deformación del terreno o emisiones anómalas de gases.

"No le deberíamos llamar anomalía porque todavía no estamos seguros de que lo sea; podría ser simplemente el comportamiento habitual de una isla volcánicamente activa."

Juan Carlos Carracedo · Volcanólogo e investigador
Una parte significativa de este incremento en la actividad registrada se atribuye a la revolución tecnológica en los sistemas de vigilancia. Carracedo explica que los instrumentos actuales, de enorme precisión, captan señales sísmicas que antes habrían pasado desapercibidas. Subraya que muchos de los miles de eventos comunicados son en realidad microsismicidad de muy baja magnitud, imperceptible sin el equipo adecuado.
El estudio científico describe estos enjambres sísmicos como una característica de un sistema volcánico activo en profundidad, posiblemente debidos a reajustes de tensión, movimientos hidrotermales o migración de fluidos, sin que esto implique un ascenso de magma. Carracedo también menciona el rápido crecimiento geológico de Tenerife, la tercera estructura más alta del planeta, como factor de posible compactación.
Aunque no se prevé una erupción a corto o medio plazo, una futura erupción es inevitable dada la naturaleza volcánica de la isla. El escenario más probable sería una erupción basáltica en alguna de las dorsales volcánicas, similar a la del Tajogaite. Sin embargo, el Teide se considera en una "fase absolutamente terminal", con posibilidades remotísimas de una erupción volcánica debido a su gran altura y al proceso de filtrado de densidad del magma.
Los científicos enfatizan que una erupción suele ir precedida de múltiples indicadores claros, como el aumento de la sismicidad en frecuencia e intensidad, la migración de terremotos hacia la superficie, deformaciones del terreno y cambios en las emisiones de gases. Actualmente, ninguna de estas señales se está produciendo en Tenerife.
El estudio también aborda el desafío de la comunicación pública del riesgo volcánico, advirtiendo que la transparencia debe ir acompañada de información clara y contextualizada para evitar interpretaciones erróneas y alarmas innecesarias, especialmente en una isla con alta densidad de población y turismo.