Dieta Guanche: Carne, Pescado y Más Allá en las Islas Canarias

Investigaciones revelan la dieta omnívora de los antiguos canarios, incluyendo el consumo de reptiles y la posible ingesta de lobos marinos.

Restos arqueológicos de alimentos de los antiguos canarios.
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Restos arqueológicos de alimentos de los antiguos canarios.

La dieta de los antiguos canarios era omnívora y variada, abarcando desde carne y pescado hasta reptiles y la posible ingesta de lobos marinos, según estudios zooarqueológicos y de isótopos estables.

Los primeros habitantes de las Islas Canarias, conocidos como guanches, mantenían una dieta omnívora adaptada a los recursos disponibles, que en ocasiones se vieron afectados por crisis climáticas. Si bien el consumo de carne y pescado estaba extendido por todas las islas, su distribución no era homogénea. Investigaciones recientes exploran la proporción entre el consumo de pescado y carne, la posible ingesta de lobos marinos, y las variaciones dietéticas a lo largo de los aproximadamente 1.500 años de la cultura amazige en el archipiélago.
Herramientas como el análisis de isótopos estables, desarrollado en el siglo XX y aplicado en disciplinas como la medicina forense, permiten a arqueólogos como el tinerfeño Elías Sánchez Cañadillas, autoridad en la materia, obtener evidencias sobre la nutrición prehispánica a partir de restos óseos. Estos estudios, junto a la zooarqueología, liderada por especialistas como Verónica Alberto Barroso, arrojan luz sobre las prácticas alimentarias y las enfermedades derivadas de crisis alimentarias.
Aunque la ganadería fue crucial, con evidencias de un modelo de explotación ovina y caprina orientado a la producción láctea, según Verónica Alberto, los análisis preliminares de huesos humanos por parte de Sánchez Cañadillas sugieren una fuerte dependencia de proteínas terrestres, especialmente de animales domésticos. Sin embargo, la escasa atención prestada a la explotación de animales salvajes y la posible caza intensiva que llevó a la extinción de especies como el lagarto Gallotia Goliath y el roedor Canaryomis Bravoi, documentada en Tenerife, plantean interrogantes.
Los restos faunísticos de yacimientos costeros en Gran Canaria, La Palma, Tenerife y El Hierro indican que la pesca y la recolección de mariscos eran vitales. Las investigaciones de Teresa Delgado y otros colegas sugieren, a través de la exostosis auricular, una mayor dependencia de los recursos marinos en poblaciones costeras de Gran Canaria. Los perfiles isotópicos, avalados por Matilde Arnay de la Rosa, revelan patrones dietéticos distintos, con mayor dependencia marina en El Hierro frente a un consumo más equilibrado de proteínas animales y vegetales terrestres en Tenerife.
Carmen Gloria Rodríguez, autora de la primera tesis doctoral sobre arqueoictiología en Canarias, destaca que las especies marinas encontradas en yacimientos de varias islas son de litoral, sugiriendo que la pesca se realizaba cerca de la costa. La riqueza íctica de la época habría sido considerable, haciendo innecesario aventurarse mar adentro.
En las islas más desérticas como Lanzarote y Fuerteventura, la dieta pudo estar influenciada por alimentos marinos de alto nivel trófico, como los lobos marinos o cetáceos, aunque estas hipótesis aún requieren corroboración. No obstante, los estudios isotópicos presentan limitaciones, ya que señales similares pueden deberse a factores no alimentarios, como la aridez del ecosistema, según advierte Verónica Alberto.
El consumo de cerdo está acreditado en varias islas, siendo especialmente importante en Gran Canaria. Existe la hipótesis, aunque sin certeza arqueológica, del consumo de miel de abeja. Respecto a perros y gatos, hay evidencias óseas de cinofagia en Tenerife y Gran Canaria, aunque se considera un consumo minoritario y no sistemático.
La dieta varió a lo largo del tiempo debido a cambios económicos, migratorios, carencias puntuales o incrementos de población, según Javier Velasco. En Gran Canaria, se observa una alta prevalencia de osteoporosis (29%), indicando periodos de hambruna, en contraste con El Hierro, donde la menor dependencia agrícola y la economía mixta pudieron mitigar estos efectos.
Investigaciones médicas, como las del doctor Emilio González Reimers, catedrático de Medicina Interna de la ULL, han revelado la alta prevalencia de osteopenia y osteoporosis en poblaciones prehispánicas, especialmente en Gran Canaria, vinculándola a la dependencia agrícola y factores externos como la sequía.