La marca Guillermina Baeza, con sede en Barcelona, ha conmemorado sus cuatro décadas de trayectoria en un evento íntimo celebrado en el restaurante Gala. La firma, pionera en presentar el bañador en las pasarelas, ha transformado esta prenda en un símbolo de moda y elegancia.
La historia de la marca se remonta a los años 60 con el taller de trajes de baño fundado por Antonio Larruy, esposo de Guillermina. Fue en los años 70 cuando Guillermina Baeza se incorporó para diseñar, aportando su visión creativa y mediterránea, y sentando las bases para que el bañador se considerara parte del 'prêt-à-porter'.
Un hito clave fue en 1993, cuando la marca introdujo alas de ángel en sus modelos, adelantándose a tendencias globales y buscando empoderar a la mujer. La actual directora creativa, Belén Larruy, hija de la fundadora, destaca el orgullo de mantener los valores de la marca y la responsabilidad de continuar su legado.
Belén Larruy enfatiza la importancia de la innovación constante, incorporando materiales reciclados y técnicas sostenibles, además de mantener la fabricación 100% en España. La marca busca que la mujer se sienta segura y cómoda con sus diseños, adaptándose a todas las siluetas.
El aniversario también sirvió para anunciar una futura exposición en el museo de Artes Decorativas de Madrid en marzo de 2027. La celebración contó con la presencia de figuras como Manuel Outumuro, fotógrafo de campañas icónicas, y Maria Eugènia Gay, teniente de alcalde de Barcelona.



