El director general de Salud Pública ha resaltado la excepcionalidad del operativo llevado a cabo en Tenerife para gestionar el brote de hantavirus a bordo del crucero Hondius. En este dispositivo participaron 23 países, diversas autoridades sanitarias y de seguridad, así como la marina mercante, lo que lo convirtió en una acción de gran envergadura y coordinación.
“"Este brote de hantavirus, desde luego, no es el COVID. Si fuera algo comparable, en el MV Hondius en vez de ocho habría cien contagiados."
La principal diferencia con otras enfermedades, como el COVID-19, radica en la transmisión del hantavirus, que es "muy difícil" entre personas. Esto ha permitido que el brote se mantuviera "contenido en el barco", facilitando el seguimiento de los casos. A diferencia de los primeros casos de COVID en España, donde ya existía circulación comunitaria, los contactos del hantavirus estaban localizados al viajar en el mismo buque.
Aunque "no es una ciencia exacta", las autoridades sanitarias tienen "más garantías" de que el brote está "más controlado" en comparación con semanas anteriores. Antes de la confirmación del brote, un grupo de pasajeros del HV Hondius desembarcó en Santa Elena, y algunos de ellos dieron positivo, identificándose y poniendo en cuarentena a sus contactos.
Antes de que el crucero de expedición fondeara en Tenerife, se recibían declaraciones marítimas sanitarias cada doce horas, donde los médicos a bordo inspeccionaban a los pasajeros. Se subraya que, antes del desembarco en el puerto de Granadilla, supervisado por la Organización Mundial de la Salud, el Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades y el servicio de Sanidad Exterior, ningún pasajero presentaba síntomas y a todos se les tomó la temperatura.
Un caso particular fue el de una mujer francesa que dio positivo. Sus síntomas comenzaron a manifestarse con fiebre una vez en el avión que la trasladaba a su país, lo que indica que el hantavirus puede tener una "evolución muy rápida en cuanto a síntomas, de la mañana a la tarde".
Los protocolos en España son similares a los de otros países, realizando pruebas PCR automáticas a todas las personas con síntomas para considerarlas "casos sospechosos". Un ejemplo fue el de una persona de Alicante que viajó en el mismo avión que una de las víctimas mortales y que, tras presentar síntomas, dio negativo en dos pruebas y se le realizará una tercera.
El director general de Salud Pública considera que el operativo en Tenerife es "bastante único en términos de tamaño" debido a la participación de 23 países y la estrecha colaboración entre los servicios de protección civil, sanidad exterior, fuerzas de seguridad, puertos y aeropuertos. A pesar de que el hantavirus no es una enfermedad nueva ni de riesgo extremo para la población general, era crucial "demostrar toda la fuerza" y la capacidad para evitar una expansión del brote más allá de las personas a bordo del barco. Los resultados obtenidos sugieren que el operativo merece una "calificación muy alta y única".




