Un brote de hepatitis A ha sido detectado en una escuela infantil de Gran Canaria, afectando a un total de seis menores. La Consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias ha puesto en marcha los protocolos de control y seguimiento pertinentes. Los niños afectados evolucionan favorablemente, y aquellos que requirieron hospitalización ya han sido dados de alta.
La Dirección General de Salud Pública ha iniciado la vacunación de los contactos estrechos. Álvaro Torres, jefe de la unidad de vigilancia epidemiológica del Servicio Canario de la Salud, explicó en el programa ‘Herrera en COPE Canarias’ que la hepatitis A, causada por un virus que ataca el hígado, presenta inicialmente síntomas poco definidos como fatiga, astenia o rechazo a la comida.
“"Lo más llamativo es que el niño se pone amarillo."
Torres añadió que la ictericia, que provoca que la piel y los ojos adquieran un tono amarillento, junto con una orina muy oscura, son indicadores claros de la enfermedad. Si la enfermedad progresa, estos síntomas se vuelven evidentes, mientras que en una fase inicial podría pasar desapercibida.
La hepatitis A se transmite por vía fecal-oral, facilitando su propagación en entornos infantiles debido a la dificultad de los niños pequeños para mantener una higiene básica. El periodo de incubación puede extenderse hasta 50 días, complicando el rastreo de contactos. Los protocolos se activan ante cualquier brote, independientemente de la gravedad, ya que es una enfermedad de declaración obligatoria.
Aunque existe una vacuna, no está incluida en el calendario vacunal infantil. La Consejera de Sanidad, Esther Monzón, confirmó que el brote está controlado y bajo seguimiento epidemiológico. Se está administrando la vacunación a los contactos estrechos, incluyendo cuidadores y familiares de los afectados, como medida preventiva.




