El IGN descarta una erupción inminente en el Teide y llama a la calma

El director del Instituto Geográfico Nacional, Itahiza Domínguez, explica que la actividad sísmica actual no indica una intrusión magmática.

Paisaje volcánico de Tenerife con el Teide y signos de actividad sísmica.
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Paisaje volcánico de Tenerife con el Teide y signos de actividad sísmica.

El director del Instituto Geográfico Nacional (IGN), Itahiza Domínguez, ha descartado una erupción a corto o medio plazo en el Teide, Tenerife, a pesar del aumento de la actividad sísmica registrada desde febrero. "Es esperable que haya enjambres y que algunos terremotos lleguen a ser sentidos", advirtió tras una reunión del comité del Plan de Emergencias Volcánicas de Canarias (Pevolca).

Itahiza Domínguez, director del IGN, afirmó que para que ocurra una erupción es necesaria una intrusión magmática en la corteza, un fenómeno que aún no se ha detectado. Científicos y el Ejecutivo canario acordaron reunirse trimestralmente para un seguimiento más estrecho del fenómeno volcánico.
Se ha registrado una actividad sísmica superior a años previos, con 10 enjambres detectados al oeste de Las Cañadas en lo que va de año, casi el doble que en el periodo 2016-2025. La actividad se ha concentrado en dos periodos principales: uno entre febrero y marzo, con siete enjambres y pulsos sísmicos de baja frecuencia, y otro entre junio y julio, con tres enjambres más. Todos estos movimientos están relacionados con el movimiento de fluidos a gran profundidad.
Los enjambres actuales son más duraderos que en años anteriores; algunos se han prolongado durante días, como el ocurrido el 22 de julio. La falta de datos históricos detallados sobre erupciones en Tenerife, que tiene una erupción cada más de 100 años, dificulta determinar la etapa exacta del sistema volcánico.
Los científicos coinciden en que la actividad actual no aumenta el riesgo de erupción a corto o medio plazo. Sin embargo, no se descarta que puedan surgir señales más concluyentes. Serían preocupantes eventos a menor profundidad, de mayor magnitud y deformaciones rápidas del terreno.
Los terremotos registrados desde 2016 han tenido magnitud menor a 2 y no han sido sentidos por la población. La deformación detectada en 2023 ha sido lenta, de apenas dos centímetros. Se prevé que los enjambres continúen y que algunos terremotos puedan llegar a sentirse levemente.
La localización de los terremotos no indica con exactitud la posición del magma, ya que la presión puede generar movimientos en otras zonas. Por ello, es crucial un seguimiento constante de la actividad sísmica, la emisión de gases y la deformación del terreno.