El incidente se originó a primera hora del domingo en las zonas de embarque de Los Rodeos, activando de inmediato a los bomberos de Aena. Los servicios de megafonía instaron a los usuarios a abandonar el recinto de manera ordenada, lo que provocó una afluencia masiva de personas hacia la fachada principal, colapsando la zona de taxis.
“"Nos dijeron que teníamos que salir, que se había producido una incidencia... Hubo alguna que otra carrera, pero la gente salió ordenada."
Aunque la normalidad en la zona de embarque se restableció alrededor de las nueve y media de la mañana, la situación en los controles de seguridad se complicó. La escasez de bandejas para el equipaje de mano generó un cuello de botella, ralentizando considerablemente las operaciones y provocando largas esperas.
En los exteriores del aeropuerto, la presencia de efectivos del Cuerpo Nacional de Policía y la Policía Canaria fue notable. Se desplazaron a Los Rodeos para reforzar los servicios de seguridad habituales, especialmente en los puntos de salida y llegada de los aviones, garantizando la seguridad de los pasajeros.
“"Hoy empezamos unas vacaciones en Roma, pero creo que el vuelo a Italia ya lo tenemos perdido."
La situación recordó a los días de caos que se producen por fenómenos meteorológicos adversos o saturaciones en fechas clave como Navidad o Semana Santa. Aena mantuvo informados a los pasajeros a través de redes sociales, recomendando consultar el estado de sus vuelos con las aerolíneas.




