Indignación en Tenerife por 'silent disco' turística en la vía pública

Una nueva actividad de ocio para visitantes extranjeros, que bailan con auriculares por las calles, reaviva el debate sobre la masificación turística en la isla.

Imagen genérica de turistas bailando con auriculares en una calle.
IA

Imagen genérica de turistas bailando con auriculares en una calle.

Una novedosa actividad turística en el sur de Tenerife, que implica a visitantes bailando con auriculares por la vía pública, ha desatado una ola de indignación en redes sociales y reabre el debate sobre la masificación.

La polémica surgió tras la viralización de un vídeo en TikTok, publicado por la usuaria @anapologyx, quien denunció la aparición de un “nuevo circo de guiris” en las calles tinerfeñas. Las imágenes muestran a grupos de extranjeros con cascos inalámbricos, escuchando música y cantando en voz alta mientras recorren las aceras.
Esta actividad, conocida como silent disco, es ofrecida por la empresa Silent Adventures, un modelo de negocio importado de Reino Unido e Irlanda. La oferta de ocio se desarrolla íntegramente en inglés, con guías que dirigen a los clientes en su idioma nativo y una publicidad que ignora por completo al público local.

La crítica principal reside en la creación de una “subcultura” aislada de la realidad canaria. El sur de Tenerife funciona, según la denuncia, como un ecosistema cerrado para el visitante.

Los residentes locales han expresado un notable hartazgo ante este modelo de explotación turística, sintiendo que el espacio público ha sido completamente cedido al visitante externo. El vídeo ha acumulado miles de reproducciones y cientos de comentarios, donde los usuarios describen el archipiélago como un “parque de atracciones” o un “parque temático”.
La situación de los vecinos en el sur de Tenerife se agrava por el ruido constante y la falta de integración cultural, creando una barrera para los residentes. La actividad de la silent disco es vista como un síntoma de un problema estructural más profundo, donde el turismo masivo no fomenta el aprendizaje del español y los turistas pagan a empresas extranjeras por actividades que ya existen en sus países de origen.

"La pregunta que lanza la creadora de contenido resuena con fuerza: “¿Qué canario querría vivir ahí y soportar eso?”."

@anapologyx · Creadora de contenido en TikTok
La indignación en redes sociales refleja una tensión social palpable, con comentarios que abogan por un turismo “ordenado y de calidad” y lamentan la pérdida de lugares emblemáticos en favor de lo que denominan “circolandia”. El debate sobre el límite del crecimiento turístico sigue más vivo que nunca en las Islas Canarias.