El técnico natural de Santa Cruz de Tenerife, Javier Rabanal, ha encontrado un nuevo destino profesional en Perú. Pocas semanas después de finalizar su breve periodo al frente de Universitario de Deportes, donde dirigió al club durante 12 encuentros, Rabanal continuará su carrera en tierras incas. Ha firmado con el Cusco FC, también de la máxima categoría del fútbol peruano, para sustituir al uruguayo Alejandro Orfila.
El reto para el estratega canario será mejorar el rendimiento del equipo en la segunda mitad del año. El Cusco FC fue eliminado en la fase de grupos de la Copa Libertadores como colista y no logró competir por los puestos de cabeza en el Torneo Apertura. Rabanal, que ya tuvo una exitosa etapa en Ecuador con el Independiente del Valle, conquistando la liga en 2025 y alcanzando las semifinales de la Copa Sudamericana, buscará ahora relanzar al conjunto imperial.
Antes de su aventura sudamericana, Rabanal desarrolló su carrera en varios clubes de la isla y realizó experiencias formativas en Canadá y China. Su paso por el fútbol neerlandés, como jefe de metodología en el Willem II y asistente de Ruud van Nistelrooy en el PSV, fue clave para abrirle las puertas de Sudamérica.
Rabanal ya ha dirigido su primera sesión de entrenamiento en el complejo de Oropesa y debutará este fin de semana en la Copa de la Liga. La prioridad absoluta será el Torneo Clausura, donde el equipo buscará mejorar su sexta posición en la Apertura y asegurar la clasificación a competiciones internacionales.
El club dio la bienvenida a su nuevo técnico a través de sus redes sociales: «¡Allin kachun hamusqaykimanta, Profe! Le damos la bienvenida a Javier Rabanal, nuevo director técnico de Cusco FC. Trabajo, convicción y un mismo objetivo: seguir creciendo juntos».
El Cusco FC, fundado originalmente como Real Garcilaso en 2009, es un club que ha crecido rápidamente en el fútbol peruano. Ascendió a Primera División en 2011, descendió en 2021 y regresó a la máxima categoría en 2022 tras proclamarse campeón de la Liga 2. En 2020 adoptó su actual denominación para reforzar su identidad con la ciudad. Conocido por ser un equipo incómodo en la altura de Cusco (3.400 metros sobre el nivel del mar), llega tras una temporada destacada, donde fue tercero en la Apertura y segundo en la Clausura.




