A más de 400 kilómetros sobre el Atlántico, el ingeniero de vuelo de la Expedición 74, Chris Williams, utilizó una cámara Nikon Z9 con un teleobjetivo de 200 mm para fotografiar la noche de Tenerife y Gran Canaria. Estas imágenes, tomadas recientemente durante su misión a bordo de la ISS, se han convertido en un documento científico y periodístico crucial, confirmando la existencia de un grave problema de "contaminación lumínica" en las islas.
“"Esa luz nos sobra."
Según Antonia Varela, presidenta de la Fundación Starlight e investigadora del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), la explicación científica de esta visibilidad desde el espacio es el "flujo hemisférico superior". Este fenómeno describe la energía luminosa que se emite directamente hacia arriba o se refleja, escapando al exterior. Varela explica que "todo lo que se ve de color nos está dando una idea de que es luz desperdiciada".
En las zonas certificadas Starlight, como el Parque Nacional del Teide en Tenerife o la Reserva de la Biosfera de Gran Canaria, el porcentaje de luz desperdiciada debería ser nulo o mínimo. Sin embargo, las fotografías de Williams demuestran que en las áreas urbanas y turísticas de ambas islas capitalinas, este porcentaje es significativamente superior. Varela subraya que "incluso los visitantes valorarían poder tener sol y playa de día y oscuridad durante la noche para poder ver las estrellas".
Aunque existen satélites nocturnos que documentan la realidad insular, las imágenes de Williams son únicas porque ofrecen una perspectiva en color natural, algo que los sensores de baja luz no proporcionan. La NASA destaca que la ISS orbita la Tierra cada 90 minutos, permitiendo a la tripulación observar 16 amaneceres y atardeceres diarios, lo que facilita una comprensión de la noche terrestre que es difícil de obtener desde el suelo.
La diferencia en la luminosidad entre Gran Canaria y Tenerife en las fotografías se atribuye al tipo de iluminación LED instalada. Las luminarias con LED de alta temperatura de color, conocidos como "LED fríos" con espectro blanco-azulado, se dispersan con mayor intensidad en la atmósfera. Varela compara los "LED azules" con "poner soles durante la noche", ya que su luz se dispersa más debido a las propiedades de la atmósfera, magnificando la contaminación lumínica.
Reducir la fotocontaminación no implica apagar las ciudades, sino iluminar de manera eficiente. Varela propone "iluminar bien lo que hay que iluminar" mediante telegestión, apantallamiento adecuado, buena intensidad y reducción de la luz durante la noche, cuando el tráfico peatonal disminuye.




