La idílica imagen de Masca, un importante atractivo turístico de Tenerife, contrasta con la dura realidad de sus vecinos, quienes denuncian un abandono histórico y una precariedad insostenible. Los atascos masivos durante la pasada Semana Santa fueron solo una pequeña muestra de problemas mucho más profundos, según la Asociación de Vecinos Barranco de Masca.
La asociación ha alzado la voz para reclamar soluciones urgentes a deficiencias históricas en infraestructuras básicas como el saneamiento, el alumbrado público y la seguridad vial. Estos problemas se agravan con cada nuevo récord de turistas que llegan a la isla, afectando directamente la calidad de vida de los residentes.
“"Más que de segunda, yo diría que somos ciudadanos de tercera."
Javier Díaz, secretario de la asociación de vecinos, ha manifestado en Herrera en COPE Tenerife la profunda sensación de agravio comparativo que sienten. La presión turística ha llegado a un punto insostenible, vulnerando incluso la privacidad y seguridad de los habitantes. Los turistas, según Díaz, llegan a entrar en los jardines y casas de los vecinos para usar sus baños, aprovechando la arquitectura tradicional que sitúa muchos aseos en el exterior de las viviendas.
Para los residentes, este desbordamiento es una consecuencia directa de un modelo que prioriza al visitante sobre el habitante. Díaz señala que cada vez que se bate un récord de llegadas de turismo a Tenerife, los problemas en Masca se incrementan. Esta situación no es exclusiva de su caserío, sino que se replica en otras zonas como el Parque Rural de Anaga o el Teide. La comunidad no pide un trato de favor, sino igualdad de condiciones que el resto de los vecinos de la isla.
Las infraestructuras en Masca parecen ancladas en el pasado. El alumbrado público, con “farolas de los años 80”, presenta un estado precario, con reparaciones improvisadas y peligrosas que dejan cables a la intemperie. Sin embargo, el problema más grave es la falta de una red de saneamiento integral en pleno siglo XXI. Solo el núcleo central, alrededor de la plaza, cuenta con este servicio básico, mientras que los otros tres núcleos de viviendas se ven obligados a usar sistemas arcaicos e ilegales.
Los vecinos llevan años reclamando un proyecto definitivo para la recogida de aguas residuales, pero sus peticiones no han sido atendidas. A pesar de las visitas de personal técnico del Cabildo y el Ayuntamiento de Buenavista del Norte, y su activa colaboración, el trabajo de campo nunca se ha materializado en un documento completo ni en obras. La carretera de acceso a Masca (TF-436), construida por los propios vecinos en los años 60 y 70, también está al límite de su capacidad, diseñada para vehículos mucho más pequeños que los actuales.
El sentir general es que las decisiones se toman “desde un despacho”, sin tener en cuenta a la población local. Díaz reflexiona que es necesario dejar de ver estas zonas altas como meros generadores de recursos económicos basados en el turismo y empezar a verlos como pueblos y comunidades vivas. Hacen un llamamiento al diálogo y a la acción a las administraciones, ya sea el Ayuntamiento, el Cabildo o el Gobierno de Canarias, para que se les escuche y se les tenga en cuenta en la planificación.




