La gran final del Mundial entre España y Argentina congregó a cerca de 10.000 aficionados en la explanada del Cook Music Fest en Tenerife. El espacio, habilitado por el Ayuntamiento capitalino junto a la organización del festival, alcanzó su límite de capacidad una hora y media antes del pitido inicial.
Las pantallas gigantes instaladas en el escenario, que horas antes habían acogido a artistas como Don Omar o Chayanne, se convirtieron en el foco de atención para seguir las evoluciones de jugadores como Lamime Yamal, Pedri y Rodri Hernández. La emoción era palpable entre los asistentes, que sufrieron y disfrutaron a partes iguales con su selección nacional.
La organización tuvo que impedir el acceso a más personas por "motivos de seguridad", a pesar de que el partido se ofrecía en abierto por la televisión pública. "La emoción, cuando es compartida, se multiplica", comentaban algunos de los asistentes que se agolpaban en los muros laterales del recinto, resistiéndose a marcharse a pesar de no poder acceder.
Al grito de "¡Que levanten la mano los que van con España!", coreado por miles de gargantas, la afición mostró su apoyo a la selección. La aparición de Lionel Messi en las pantallas durante el calentamiento rivalizó con la pasión desatada por los jugadores españoles. La canción 'Potra Salvaje', que acompañó a la selección durante la Eurocopa 2024, añadió un componente emotivo al ambiente.




